El sentido de esta ceremonia es darles a ustedes la bienvenida, una calurosa bienvenida, llena de entusiasmo e interés por sus personas y por su desarrollo profesional, de suerte que desde el primer día se sientan en su casa y estén bien orientados sobre el plan que se va a seguir y algunos detalles de funcionamiento.

Y a mí me corresponde dirigirles unas palabras, en este día tan especial para todos. No hay duda de que en la vida de cada persona hay momentos clave, momentos que separan de una manera muy especial el antes y el después. Este es sin duda un día muy significativo para mí; y también, y antes de todo y por encima de todo, es un momento importante para nuestra Universidad, a la que he unido mi vida desde enero pasado, de un modo que va más allá de la mera relación laboral.

Unamuno nos advertía: "teme el día en que se conviertan en recuerdo las esperanzas". Pero hoy es un día de esperanzas. Es un día asimismo de sentimientos. Muy concretos son estos motivos de esperanzas y estos sentimientos -bien lo saben mis colegas-; y entre esos motivos y esperanzas están este puñado de nuevos alumnos que ahora se incorporan para la realización de sus estudios universitarios. Sin embargo, no voy hablar ahora de ustedes sino de nuestra Universidad, porque es hablar de la institución a la que se incorporan.

Dicen que el discurso ideal debe dividirse en tres partes, y por eso voy a comenzar con la primera. La Universidad Franco Mexicana ha querido un cambio, un impulso en su futuro. A lo largo de estas últimas semanas, he sentido que la fuerza que nos ha reunido ahora va más allá de lo que mi persona, mis Superiores y mi equipo hubiéramos previsto jamás. Por eso, me ha parecido claro que una fuerza superior nos ha traído hasta aquí.

La Universidad Franco Mexicana es una Universidad que se siente joven, que trabaja con entusiasmo, que se compromete, que lucha por alcanzar el lugar que legítimamente le corresponde. Una Universidad que se siente ante un nuevo reto en su historia. Tenemos el reto de adaptarnos a un marco global, competitivo y exigente. Estamos decididos a estar ahí. Queremos jugar en las grandes ligas, como se dice en la jerga beisbolística.

Y nos sentimos capaces, resueltos a ganar el futuro, aunque haya mucho por delante. Vamos a jugar limpio, pero vamos a jugar fuerte y vamos a jugar bien.

Debemos ganar el futuro, por la Universidad, por nosotros y por nuestros estudiantes. En este momento crucial de nuestra Historia, pido a los nuevos alumnos que piensen en realizar unos estudios universitarios serios, bien hechos, sin conformarse con la mediocridad.

Como ven, mi primer tema se llama pasión y se llama futuro.

El segundo es apuntar cómo queremos afrontar ese futuro. Paul Ehrlich, el padre de la inmunología decía que los universitarios necesitan cuatro Ges: Geschick, Geduld, Geld und Glück. En mi alemán oxidado es algo así como habilidad, paciencia, dinero y suerte.

Necesitamos habilidades, conocimientos, experiencia, capacidades.

Necesitamos paciencia, porque decía Machado que las prisas están reñidas con el buen hacer. Necesitamos dinero porque tenemos proyectos que lo precisan. Porque lo vamos a comprometer con la consecución de objetivos y porque vamos a rendir cuentas. Necesitamos suerte también, pero la suerte -como la inspiración a Picasso- nos debe encontrar preparados, trabajando, intentando el éxito, esforzándonos por abrirnos paso a un futuro mejor.

Así que la segunda idea se llama trabajo universitario, se llama proyectos, se llama voluntad, se llama decisión.

La tercera idea tiene que ver con mis funciones de Rector. Un Rector es un gestor al servicio de la Universidad, que se dedica fundamentalmente a quitar obstáculos y a crear condiciones de desarrollo. Pues bien, quiero decirles que quiero servir y servir bien a cada universitario, cada profesor, cada estudiante. Aspiro a ser el Rector de todos. Quiero combinar una visión de Universidad -que aprendí en mi querida UP y sobre todo en mi querida Universidad de Navarra- con una atención a los detalles del día a día. Quiero que recuperemos el placer de dar clase y el placer de recibirla. Y quiero que ser estudiante universitario sea mucho más que asistir a clase y presentar exámenes. Quiero que pronto lleguemos hacer investigación, porque una Universidad de calidad tiene investigación de calidad.

Cicerón decía Non nobis nati sumus. No hemos nacido sólo para nosotros. Nuestra vida cobra sentido en función de qué hacemos con ella, a quién se la dedicamos, qué ideal perseguimos, en qué la gastamos. Mi compromiso personal es dedicar la vida a esta Universidad, como ideal pero también en su realidad concreta: no en sus ladrillos y piedras, sino en sus personas, en sus profesionales y en sus estudiantes.

Cualquiera que colabore con los fines de la Universidad, con su situación y esperanzas, con el presente y futuro de nuestros estudiantes, me tendrá a su lado, leal y decidido. En cambio, cualquiera que vaya en contra de los intereses y fines de nuestra Universidad, me encontrará "enfrente", igual de leal e igual de decidido. Me lo manda ante todo mi conciencia. Y me lo manda el firme convencimiento de que el mejoramiento de esta Universidad es el camino para servir a nuestra Patria y a nuestra sociedad.

Así que la tercera piedra se llama compromiso y se llama servicio.

Voy a terminar con unas palabras de Walt Whitman, para muchos el mayor poeta norteamericano:

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y la poesía sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.

Muchas gracias.